Aire y ruido
Un motor diésel que funciona a plena potencia necesita una cantidad considerable de oxígeno para una combustión adecuada, lo que a su vez requiere un flujo de aire relativamente elevado hacia el compartimento del motor. Sin embargo, a nadie nos gusta el ruido que hace un motor. Cualquier abertura que permita la entrada de aire al motor es una potencial vía para que salga el ruido. Para minimizar el ruido, solemos aislar los compartimentos del motor hasta tal punto que se empieza a obstaculizar el flujo de aire, lo que tiene efectos perjudiciales en el funcionamiento del motor.
Una prueba muy sencilla para comprobar si el motor recibe suficiente aire consiste en salir a navegar con la embarcación, ponerla a toda máquina y, a continuación, abrir la escotilla de acceso al compartimento del motor o la puerta de la sala de máquinas. Si hay que tirar de la escotilla o de la puerta al abrirla para así vencer a un ligero vacío, y/o si el motor acelera al abrirla, significa que el motor no recibe suficiente aire. Es por tanto necesario aumentar la ventilación.

El motor necesita recibir suficiente aire, pero con la menor cantidad posible de humedad y de sal
El aire marino suele ser húmedo y salino, lo que acelera la corrosión, especialmente cuando los motores se utilizan con poca frecuencia, como suele ocurrir con las embarcaciones de recreo. Es necesario hacer todo lo posible para que el suministro de aire sea lo más seco posible y no introduzca aire húmedo y salino en el compartimento del motor y por tanto en el propio motor.
Cuanto más frío es el aire, más oxígeno contiene a una presión determinada (véase esta lección). Si un barco tiene las sentinas secas, una forma de obtener aire fresco y seco es a través de las sentinas o, tal vez, de un cofre de la bañera. En general, no es buena idea introducir aire con un ventilador, ya que esto, en ocasiones, presuriza ligeramente el espacio del motor, lo que empuja los olores de la sala de máquinas hacia los espacios de alojamiento. Si se instala un ventilador de entrada de aire, quizá convenga añadir un extractor para equilibrar la presión. Los ventiladores de entrada deben conectarse a conductos situados en la parte baja del compartimento del motor y, a ser posible, por debajo de cualquier alternador de alta potencia para ayudar a refrigerarlo; los extractores deben conectarse a conductos situados en la parte superior del compartimento del motor, donde el calor asciende.
Los ventiladores pueden conectarse de tal forma que se pongan en funcionamiento cuando se active el interruptor de encendido. Algunos, en salas de máquinas más grandes, pueden estar controlados por termostato.
Cuando el motor funciona a pleno rendimiento y el compartimento del motor alcanza su temperatura máxima, la temperatura del aire de admisión al motor no debe superar en más de 16 °C (30 °F) la temperatura del aire ambiente (exterior) y, en condiciones ideales, debería ser considerablemente inferior. Este es un requisito de instalación específico para muchos motores diésel de gran tamaño, como por ejemplo los que se encuentran en los yates tipo trawler. Para comprobarlo, haga funcionar el motor a plena potencia hasta que la temperatura del compartimento del motor se estabilice y, a continuación, mida la temperatura del aire en la entrada de aire y compárela con la temperatura ambiente exterior.
Cuanto más potente sea un motor, más estrictos serán los requisitos del fabricante en materia de ventilación. En muchos casos, la garantía del motor quedará anulada si no se cumplen estos requisitos. ¡Asegúrese de consultar el manual de instalación y de realizar las pruebas necesarias!
Resumen
En esta lección hemos analizado los requisitos básicos para la instalación del motor, que no siempre se cumplen. Es fácil comprobar si se cumplen o no; sin embargo, si no es así, ¡la solución puede no ser sencilla! Si el motor está correctamente instalado y se le realiza un mantenimiento adecuado, debería ofrecer miles de horas de funcionamiento sin problemas. A continuación, profundizaremos en el mantenimiento.
