Un stock mínimo de repuestos para garantizar un nivel básico de autosuficiencia consiste, como mínimo, en un filtro de aceite de recambio por cada filtro de aceite de la embarcación (probablemente solo uno si se trata de una embarcación con un solo motor y sin generador), además de aceite suficiente para poder realizar un cambio de aceite, incluida la transmisión (que puede que utilice un lubricante diferente al del motor). Esto implica disponer de una bomba para realizar el cambio de aceite y de suficientes recipientes vacíos para almacenar el aceite usado una vez extraído del motor.

Debería haber al menos un juego de filtros de combustible (para el filtro primario y el secundario) y, si hay alguna duda sobre el estado del depósito de combustible, entonces varios juegos, de modo que si en condiciones de mal tiempo se remueven los sedimentos y se obstruyen los filtros de combustible, sea posible realizar varios cambios de filtro.

Debería haber al menos un impulsor de repuesto para la bomba de agua de mar, junto con las herramientas necesarias para poder cambiarlo. Si la tapa de la bomba tiene una junta de papel, es recomendable disponer de juntas de repuesto.

Se necesita al menos una correa de repuesto para cada correa del motor (puede que solamente haya una).

Por último, se necesitan recambios para todos los ánodos de sacrificio del motor.

Esto es lo que llamaríamos un inventario mínimo de repuestos. Por supuesto, es posible ir mucho más allá, pero también es posible excederse. Tradicionalmente, para largos viajes los yates han llevado inyectores de repuesto y, a veces, incluso una bomba de inyección. Estos dispositivos casi nunca fallan y, cuando lo hacen, la mitad de las veces se descubre que los repuestos se han oxidado hasta el punto de que ya no se pueden utilizar.

El motor Volvo-Penta D2-75 de Nigel tiene ya dieciséis años y se ha encendido y apagado miles de veces a lo largo de diversos proyectos de investigación, a veces decenas de veces al día. Como se ha señalado anteriormente, Nigel ha añadido recientemente un motor de arranque a sus repuestos. Esto se debe a que, si el motor de arranque fallase, se vería interrumpido su crucero hasta que pudiera encontrar un recambio. En realidad, Nigel debería desmontar el motor de arranque, inspeccionarlo y si fuera necesario reconstruirlo: ¡algo que añadir a la lista de tareas pendientes!

Material eléctrico

A excepción de los circuitos de alta intensidad, que suelen ser cortos, de nuestras embarcaciones (por ejemplo, el motor de arranque, el molinete o la hélice de proa), casi todos nuestros circuitos eléctricos tienen conductores de entre 0,75 mm² (18 AWG) y 4,0 mm² (12 AWG). Es conveniente tener a bordo algunos trozos de cable de estos tamaños para poder realizar reparaciones en caso necesario. Por supuesto, siempre es aceptable utilizar un conductor de mayor tamaño que el requerido si no se dispone de uno más pequeño.

Es posible que tenga que cortar y empalmar conductores existentes. Para ello, necesitará disponer de un suministro de conectores de empalme por crimpado de tres tamaños, que suelen estar codificados por colores (rojo, azul y amarillo); esto le permitirá trabajar con conductores de 0,75 mm² (18 AWG) a 4,0 mm² (12 AWG).

El problema surge si necesita añadir un terminal. Para cada uno de los tres tamaños —rojo, azul y amarillo— hay una docena de tamaños posibles para distintos tornillos. Da igual cuántos tamaños intente tener en stock, ¡siempre pasará que nunca tendrá el que necesita! Este es uno de esos casos en los que resulta útil comprar un kit con muchas variantes. Asegúrese de que los terminales sean de cobre estañado y no de acero estañado.

Le interesa disponer de terminales aislados. Estos vienen ya con un manguito de nailon rígido o con un manguito termorretráctil. Estos últimos son más caros, pero proporcionan una conexión resistente a la humedad. Cualquiera de los dos servirá para reparaciones temporales.

Los tubos termorretráctiles son otro artículo que conviene tener a bordo. Se pueden comprar en paquetes de tubos de diversos diámetros y colores. El negro es una buena opción. Para trabajos en embarcaciones, es recomendable que el coeficiente de retracción —es decir, la medida en que el tubo se encoge al calentarse— sea de al menos tres a uno (3:1), y que el tubo tenga un revestimiento interior adhesivo. La combinación de estas dos características garantizará una conexión resistente e impermeable.

¡El tubo termorretráctil requiere una fuente de calor! Cualquier tipo de llama servirá —por ejemplo, un mechero—, pero es mucho mejor utilizar una pistola de calor.

Las bridas de plástico tienen numerosos usos. Si solo va a tener un tamaño, elija las largas. Siempre puede cortarlas.

Por último, es recomendable tener uno o dos fusibles de repuesto para cada tipo de fusible de la embarcación, con los mismos amperajes que los fusibles de a bordo. Esto es especialmente importante en el caso de los fusibles de alta intensidad más cercanos a la batería. Si estos se funden, lo más probable es que se apaguen múltiples circuitos situados a continuación del fusible, y tal vez toda la embarcación.

Resumen

Nigel tiene en su barco Nada todas estas herramientas y materiales (excepto el cortamangueras con trinquete, que figura en su lista de artículos deseables). Las herramientas caben en dos compartimentos relativamente pequeños. Suponen una inversión considerable, pero si se compran herramientas de calidad, solo hay que adquirirlas una vez. Algunas de las herramientas de Nigel tienen cincuenta años y las trajo consigo desde Inglaterra a EE.UU. en 1978 como equipaje de mano, en una caja de herramientas metálica que pesaba cerca de 45 kg (100 libras) y que le costó mucho subir al compartimento superior. ¡Volar era diferente en 1978! La mayoría del resto de las herramientas tienen treinta años o más. Todas han tenido un uso intensivo.

Sin embargo, ¡ninguna de estas herramientas y materiales le servirá de mucho si no sabe cómo utilizarlas! Para quienes no están acostumbrados a manejar herramientas, el momento de practicar es en el muelle, no en medio de una emergencia en el mar. La mejor forma de aprender es a través del mantenimiento rutinario, como cambiar el aceite y los filtros, o sustituir el impulsor de la bomba de agua de mar.

Si se lanza a realizar trabajos más complejos, hay un límite a lo que se puede aprender con libros y vídeos. Llega un momento en el que tiene que ensuciarse las manos y romper algunas cosas. Y, por desgracia, hasta que no haya arrancado varias cabezas de tornillo, no sabrá distinguir cuándo algo se va a romper. Pero, al menos, ¡entonces tendrá la oportunidad de practicar con el punzón, el taladro, las brocas, y los extractores de tornillos!

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