Alineación del motor

En el caso de un acoplamiento tradicional de metal con metal entre la transmisión y el eje de la hélice, el motor debe estar perfectamente alineado con el eje de la hélice. De lo contrario, dependiendo del grado de desalineación, se producirán vibraciones excesivas que dañarán los cojinetes de salida de la transmisión y los cojinetes del eje de la hélice, y quizá incluso podría provocar una pérdida de potencia.

Si el motor cuenta con una unión flexible (como por ejemplo un Drivesaver) entre las dos bridas metálicas del acoplamiento, entonces primero hay que retirarla, y luego comprobaremos entonces la alineación tal como si se tratara de un acoplamiento rígido. Si la embarcación acaba de ser botada, es recomendable esperar uno o dos días para que el casco se asiente. Del mismo modo, si el motor tiene soportes flexibles nuevos, espere uno o dos días antes de alinear para dar tiempo a que los soportes se asienten bajo el peso del motor. 

La alineación es algo que se debe comprobar cada pocos años, a ser posible con la embarcación en el agua. Si se ajusta la alineación con la embarcación en tierra, se debe volver a comprobar después de botarla.

Primeros pasos

Para ajustar la alineación del motor, la brida del acoplamiento del eje de la hélice debe tener el mismo diámetro que la brida de salida de la transmisión, e incorpor un pequeño escalón mecanizado (un casquillo guía) que encaje perfectamente en un hueco en la brida de la transmisión. La brida del eje de hélice debe estar montada perfectamente perpendicular al eje de la hélice. Vamos a dar por sentadas estas precondiciones, y a suponer que estamos comprobando la alineación de un motor ya instalado, y no realizando la instalación desde cero.

Antes de empezar, compruebe los soportes del motor para asegurarse que están en buen estado y que las distintas tuercas y tornillos de ajuste no están oxidados y atascados. Si es necesario, sustituya los soportes del motor o libere las tuercas y tornillos. No tiene sentido ajustar la alineación del motor teniendo los soportes del motor en mal estado.

Fíjese en el casquillo guía que tiene la brida del acoplamiento del eje de la hélice.

Se ha desmontado el conjunto de la bocina para así poder centrar el eje en el tubo de la bocina.

Aquí vemos el hueco que tiene la brida del acoplamiento de la transmisión para que encaje el casquillo guía de la brida del eje.

Dado que el motor se alinea con el eje de la hélice, si es posible debemos comprobar que el eje de la hélice esté centrado en el tubo de la bocina por donde pasa (para salir de la embarcación) y en sus cojinetes (salvo en embarcaciones más grandes, lo más probable es que se trate de un único cojinete de tipo manguito de goma situado en la popa de la embarcación o montado en un arbotante). Si la embarcación está fuera del agua, compruebe el propio cojinete de goma (consulte la lección sobre cojinetes del eje en el módulo del Tren de Transmisión) y, si puede, desplace la bocina del eje hacia adelante a lo largo del eje, para así poder comprobar visualmente si el eje de la hélice está centrado en el tubo de la bocina. Coloque un par de cuñas pequeñas para mantener el eje en esta posición centrada dentro del tubo de la bocina.

Sujetando el eje

El acoplamiento de la transmisión y el acoplamiento del eje de la hélice están desatornillados y separados. Por tanto el acoplamiento del eje de la hélice tenderá a flexionar hacia abajo (caída del eje) bajo el peso del propio acoplamiento más el peso de la longitud del eje de la hélice hasta el primer cojinete (que puede ser simplemente el cojinete de goma). Técnicamente, se supone que debemos calcular la mitad del peso del eje sin apoyo, sumarle el peso del acoplamiento y tirar entonces del acoplamiento hacia arriba con esta misma fuerza utilizando una balanza de resorte como las que se usan para pesar pescado o maletas.

En la práctica, los ejes más pequeños suelen poder flexionarse hacia arriba y hacia abajo para hacerse una idea bastante clara del punto central y, a continuación, apoyarlos en esta posición con un bloque de madera o cualquier otro sistema. Si ha desplazado la bocina del eje hacia adelante, podrá confirmar visualmente si el eje está centrado en el pasacascos. Un trozo de madera con una muesca efectuada en él puede sostener el eje en esta posición, y permitirá además girar el eje.

Lo sabemos, es un método rudimentario, ¡pero funciona! Para ejes de hélice más grandes y largos, no es lo suficientemente preciso. Es necesario realizar los cálculos de peso y utilizar la balanza de resorte.

Acoplamiento del casquillo guía

Rocíe ligeramente las caras de los acoplamientos con WD-40 o con un producto similar (esto no es imprescindible, pero ayuda bastante). Deslice el eje de la hélice hacia delante hasta que su acoplamiento encaje con el acoplamiento de la transmisión. El escalón del acoplamiento del eje de la hélice (el casquillo guía) debe encajar perfectamente en el hueco que tiene la brida del acoplamiento de la transmisión sin que se produzca ningún tipo de atasco. Si no es así, es que la alineación está muy desajustada. Debemos empezar a mover el motor hasta conseguir este encaje.

Desalineación grave (Cortesía de Steve Zimmerman)

Los soportes del motor estarán provistos de pernos de elevación. Si el acoplamiento de la transmisión queda demasiado alto, hay tres formas de bajar el motor: bajando los soportes traseros del motor, elevando los soportes delanteros para que el motor y la transmisión pivoten sobre los soportes traseros, o bien bajando tanto los soportes delanteros como los traseros. Elegimos el método que sitúe el acoplamiento de la transmisión a la altura correcta y lo más paralelo posible a la cara del acoplamiento del eje de la hélice. Si el acoplamiento de la transmisión está demasiado bajo, hacemos lo contrario.

Si el acoplamiento de la transmisión está desplazado horizontalmente, debemos mover el motor lateralmente para corregirlo. Normalmente, cada soporte del motor se fija a la bancada con dos pernos: un perno que atraviesa un orificio relativamente ajustado en la base del pie, y otro perno que pasa a través de una ranura. Si se aflojan los pernos, el motor puede girarse alrededor de los pernos fijos hasta donde lo permita la ranura, utilizando una palanca para mover el motor lateralmente. Si la longitud de la ranura es insuficiente para conseguir alinear las caras de los acoplamientos, o bien está haciendo algo mal o bien el motor se ha instalado incorrectamente y habrá que volver a instalarlo. ¡No vamos a entrar en eso!

Cuanto más grande y pesado es el motor, más difícil resulta moverlo. ¡Y no es raro que se desplace de golpe y entonces se haya alejado demasiado! Supone una diferencia el poder soportar de alguna manera los motores más grandes (desde arriba o desde abajo). Una forma que nos han dicho que se puede utilizar para sostener un motor (pero que nosotros mismos no hemos probado) es colocar una o varias pelotas de baloncesto o de fútbol parcialmente desinfladas debajo del motor y luego inflarlas con aire comprimido hasta que soporten el peso. Si puede colocar un gato de tijera u otro gato bajo por debajo del motor, asegúrese de distribuir la superficie de contacto con el cárter del motor para no dañarlo.

Instalando un soporte del motor con el perno fijo en un extremo...

...y la ranura en el extremo opuesto, y con la tuerca de ajuste vertical en el punto medio de su recorrido.

Algunos motores cuentan con tornillos de empuje transversales, lo que proporciona un mayor control sobre los movimientos horizontales. Otros, como es el caso de muchas embarcaciones de esquí acuático, disponen de barras de pivote transversales conectadas a las patas. Estas barras cuentan con algún tipo de abrazadera o perno de bloqueo. Una vez aflojadas (hay que aflojar ambos lados), el motor se puede mover lateralmente haciendo palanca sobre las barras de pivote.

En este punto, el escalón (el casquillo guía) de un acoplamiento debería deslizarse ya perfectamente en el hueco del otro acoplamiento. ¡Lo que hemos hecho hasta ahora es la parte fácil! En este punto, si disponemos de uno de los acoplamientos flexibles de nueva generación podríamos dar ya por terminado el trabajo, pero si queremos continuar con la alineación de una conexión rígida entre el acoplamiento del eje de la hélice y el acoplamiento de la transmisión, debemos entonces seguir con el siguiente paso.

Ajuste final

Suponiendo que las caras de las bridas de acoplamiento están ya perfectamente una sobre la otra, necesitará entonces un juego de galgas de espesor (las mismas que se utilizan para ajustar el juego de las válvulas del motor). Mida el diámetro de la brida de acoplamiento; supongamos que es de 100 mm (4”). Cuando unimos las dos bridas de acoplamiento con la mano, en ningún punto de la circunferencia de las bridas debe el espacio entre las caras superar los 0,025 mm (0,001”) por cada 25 mm (1”) de diámetro de la brida. Para un acoplamiento de 100 mm (4”), esto establece nuestro límite en 0,1 mm (0,004” – cuatro milésimas de pulgada). Lo ideal sería hacerlo mejor que esto.

Seleccionamos una galga de este grosor y, manteniendo unidas las bridas, comprobamos si podemos introducir la galga entre ellas en cualquier punto de su circunferencia. Si podemos hacerlo —y probablemente lo conseguiremos—, debemos empezar a mover el motor en pequeños incrementos hasta reducir el espacio en cualquier punto a no más de 0,1 mm (0,004 pulgadas). También necesitamos mantener que el escalón (casquillo guía) y el rebaje en las caras de las bridas sigan encajando perfectamente. A veces, al mover el motor, lo estropeamos, por lo que debemos volver a ajustarlo. Esta parte del proceso de alineación puede resultar tediosa y llevar mucho tiempo.

Galgas con indicaciones tanto en el sistema imperial (0,002") como en el métrico (0,051 mm)

Introduciendo la galga en diferentes puntos a lo largo de la circunferencia de las bridas de acoplamiento

Comprobando la alineación en otra embarcación...

... con una desalineación grave

Usando el perno de elevación para ajustar la altura del motor

Antes de comenzar este proceso de ajuste fino, utilice galgas de distintos calibres para determinar cuáles son las holguras del acoplamiento en cuatro puntos separados entre sí por noventa grados. En los puntos en los que la galga de 0,01 mm (0,004”) no entre, elija una más pequeña hasta que encaje. Es posible que las bridas se toquen en este punto y no quepa ninguna galga, por lo que el juego es de 0,0. Cuando la galga de 0,1 mm (0,004”) se deslice fácilmente, elija una más gruesa hasta que encuentre una que encaje justo. Tenga cuidado de no separar las bridas de acoplamiento, ya que esto alteraría las lecturas. Anote las cuatro distintas lecturas en un papel.

Ahora, sujete el acoplamiento de la transmisión para que no gire y gire el acoplamiento del eje de la hélice 180 grados (aquí es donde nos ayuda el WD-40 que rociamos antes), manteniendo unidos los acoplamientos. Vuelva a medir las holguras en los mismos cuatro puntos. Si las holguras han cambiado de forma perceptible, y especialmente si se han invertido de lado a lado o bien de arriba abajo, entonces es que uno de los acoplamientos no está bien asentado (perpendicularmente) en su eje (casi con toda seguridad será el acoplamiento del eje de la hélice), o bien que el eje de la hélice está doblado. Por desgracia, en este caso, por mucho que juegue con la alineación, no conseguirá que quede bien. El eje de la hélice y el acoplamiento deben llevarse a un taller mecánico para que los rectifiquen.

Supongamos que los acoplamientos están bien asentados, pero que el espacio en la parte superior del acoplamiento es demasiado grande y que las caras de las bridas se tocan en la parte inferior. Si elevamos mediante los tornillos de elevación los pies delanteros del motor, este girará sobre los pies traseros, cerrando el espacio en la parte superior del acoplamiento, pero al mismo tiempo bajará el acoplamiento de la transmisión. Así que ahora debemos elevar las cuatro patas del motor la misma cantidad hasta que el acoplamiento de la transmisión vuelva a estar a la altura correcta. Una vez que tengamos resuelta la alineación vertical, podremos corregir cualquier desalineación horizontal. Esto suele ser mucho más difícil porque físicamente debemos mover el motor de lado a lado.

Cuando las holguras están dentro de los límites de tolerancia, entonces se fija ya el motor en sus soportes. Y después, antes de atornillar las dos bridas del acoplamiento, compruebe de nuevo la alineación. A veces, al atornillar el motor, la alineación se desajusta un poco, por lo que hay que repetir el proceso.

Lo ideal es que el motor quede situado aproximadamente en el punto medio de sus pernos de ajuste vertical. Pero supongamos que, en cambio, queda cerca de la parte superior de un perno. Si es posible, se debe elevar este pie del motor colocando cuñas debajo de él hasta que el motor quede en el punto medio del perno. Si, por el contrario, el motor se encuentra en la parte inferior del rango de ajuste, no hay mucho que se pueda hacer al respecto. Cuando todo esté listo, aplique una gota de pintura sobre la tuerca superior y el pie del motor (una marca de referencia) para que, si la tuerca se afloja en algún momento, se note de inmediato.

La tuerca de ajuste del soporte delantero ha llegado al fondo...

...y la tuerca del soporte trasero está al límite de su rosca, lo que sugiere que a quien hizo la alineación se le acabó el margen de ajuste.

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